«Nada es más revelador que el movimiento»
Martha Graham
Muchos dicen que el cuerpo es una «máquina perfecta», pero la realidad es que al igual que cualquier otra, necesita ser mantenida. Sin embargo, es muy diferente a las otras en el sentido de que no se desgasta con el uso, sino todo lo contrario.
El cuerpo necesita mantenerse en movimiento para estar «lubricado». Es lo que nos conserva jóvenes y vitales, incluso en edades avanzadas.
Se dice que no dejamos de movernos porque envejecemos, sino que envejecemos porque dejamos de movernos. Los músculos y los huesos se debilitan, las articulaciones se «oxidan» y el sistema cardiorrespiratorio se resiente. Incluso el cerebro se atrofia debido a la mala irrigación sanguínea, provocando enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. El sedentarismo mata.
Espero llegado a este punto haberte convencido de la importancia de moverte lo más posible todos los días. De ahora en adelante vamos a centrarnos en el movimiento consciente que vas a efectuar diariamente en forma de ejercicio físico.
Vamos a ahondar en los distintos tipos de ejercicio que existen, que pueden dividirse en 3 categorías básicas:
1) De baja intensidad:
Éste es el ejercicio que hacemos todos los días cuando caminamos, subimos y bajamos escaleras, preparamos la comida, limpiamos la casa, etc. Es el primero en la lista porque no puede faltar nunca, es la base sobre la que vas a construir los cimientos de tu estructura física futura.
En nuestro pasado evolutivo éramos nómadas, y pasábamos gran parte del día trasladándonos de un lugar a otro, buscando comida, pescando, cocinando, etc. Evolucionamos en permanente movimiento de baja intensidad, y por consiguiente nuestra propia genética lo demanda.
2) De media intensidad:
Es el llamado ejercicio aeróbico, como trotar, andar en bicicleta, nadar, etc. Es bueno y recomendable hacerlo, pero hasta cierto punto. El exceso, como correr durante horas, puede elevar el cortisol, la hormona del estrés, y derivar en pérdida muscular y problemas en las articulaciones. Tener un buen estado aeróbico es importante, pero no hay que abusar de la media intensidad (por eso no estoy a favor de las maratones o los triatlones).
3) De alta intensidad:
Son los ejercicios anaeróbicos, que demandan esfuerzos más grandes en menos tiempo, como levantar peso o correr a alta velocidad. Estos son los mejores entrenamientos para fortalecer los músculos, huesos, articulaciones y, en conjunción con los aeróbicos, el corazón. Además es la mejor manera de perder grasa!
Durante nuestra evolución había momentos puntuales en los que teníamos que huir de los depredadores, trepar a los árboles, lanzar piedras y otros objetos para cazar animales o luchar contra otros seres humanos.
Nuestro cuerpo espera momentos de esfuerzo, y se adapta a ellos haciéndose más fuerte, ágil y rápido, para afrontar futuros retos con éxito. Esto nos hace más aptos para la vida en general.
Conclusión
Si sos sedentario o hace mucho que no hacés ejercicio, te recomiendo empezar de a poco. Empezá a incorporar entrenamientos de baja intensidad lo más seguido que puedas. Esto es lo más importante y no te va a resultar tan difícil.
Pero si realmente estás comprometido con tu salud, y querés hacer un cambio radical en tu cuerpo y tu mente, vas a tener que empezar a entrenar la fuerza. Es tu “seguro de vida» y lo que te va a alejar del geriátrico en la vejez. Como dicen: “hay que tratar de morir joven lo más tarde posible”.