La clave para mantenerte activo

«La vida nunca es estancamiento. Es movimiento constante, movimiento sin ritmo, pues nosotros cambiamos constantemente. Las cosas viven moviéndose y ganan fuerza mientras lo hacen.»

Bruce Lee

Lo más fundamental para gozar de una buena salud general es mantener una vida activa la mayor parte del día. No es bueno pasarla sentado. Hay que moverse.

Muchos trabajos requieren estar bastante tiempo frente a la computadora o el celular, y al volver a casa sólo pensamos en echarnos en el sofá a ver la televisión (y seguir con el celular).

Por eso es muy importante que seas consciente de esto y que estés atento a la menor oportunidad para moverte.

Si estás trabajando sentado hacé una pausa cada tanto y caminá por tu oficina o por tu casa. Pensá si hace falta ir a comprar algo y andá caminando (tratá de no usar el auto). Si vivís en un edificio (y si podés) evitá el ascensor, usá las escaleras. Hacé tareas domésticas.

En lugar de ver las tareas como algo que “tenés” que hacer, pensalas como una oportunidad para mover tu cuerpo y optimizar tu salud.

Caminar

Una costumbre muy sana es salir a caminar porque sí. Es bueno reservarse momentos del día sólo para caminar. Tomalo como si fuera una reunión con vos mismo o una sesión de entrenamiento.

El paso debe ser firme pero tranquilo, ni apurado ni paseando. Se trata de un ejercicio de baja intensidad. No debe cansarte, pero sí tenés que sentir el trabajo de tus piernas. Podés ponerte el objetivo de llegar hasta un lugar determinado y volver, o dar una vuelta a la plaza si tenés una cerca.

Es un buen momento para estar con vos mismo y reflexionar, ya que el movimiento hace que irrigue mejor la sangre al cerebro y el aire libre lo oxigena, por lo que vas a poder pensar con más claridad. También podés aprovechar para escuchar música o, mejor aún, audios de desarrollo personal o profesional, con tus auriculares.

También es una buena opción arreglar con alguien para salir a caminar juntos, pero si no tenés a nadie no permitas que eso sea un impedimento. Tiene que ser un compromiso con vos mismo en primer lugar.

Como dije antes, no lo veas como una obligación. Considerate a vos mismo como un hombre activo, que camina, que se mueve, que entrena. Que sea parte de tu naturaleza, de tu esencia.

Esta forma de percibirse tiene un fuerte impacto psicológico. Hace que todo surja naturalmente. Ya no te planteás si tenés tiempo (porque te lo hacés) o ganas (porque vas igual, porque sos disciplinado). Vos decidís qué hacer o qué no hacer, no tus ganas. Además, una vez terminada la tarea, la satisfacción es enorme. El entusiasmo viene después de la acción, no antes.

Por último, caminar es como una analogía de la vida misma, porque implica avanzar, ir hacia adelante, un paso a la vez, sin pensar demasiado, enfocado en el presente.

Pero esto es sólo el comienzo …

El cambio no empieza mañana.

Empieza hoy.

No necesitás más tiempo. Necesitás empezar.

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